El “oso” a Macri

Tenía que ser fiscal K… ¿Vieron cuando escribí que hay que dejar de militar por 2 años?

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La tormenta (casi) perfecta

Cuentan que la madrugada del 29 de Junio de 2009, el búnker kirchnerista olía a desesperación y abatimiento. En la provincia de Buenos Aires, el ex presidente Néstor Kirchner había jugado su capital político contra un novato De Narváez y había caído derrotado. Las candidaturas testimoniales de líderes locales, con el propio Daniel Scioli a la cabeza, habían sucumbido ante el tridente De Narváez, Macri, Solá. La extensa crisis del gobierno con el campo y una economía en decadencia habían dejado huellas en la imagen de Cristina, quien no pudo ser protegida por la hiperactividad de su esposo. La factura por esa derrota provocó fuertes pero silenciosos cuestionamientos en las filas del gobierno y a la presidente se le volvió a cruzar la idea de renunciar, tal como había sucedido luego del voto “no positivo” de Julio Cobos en la resolución 125. Lo que transcurre desde ese momento hasta las elecciones que le permiten a la presidente renovar su mandato, con la muerte de Néstor Kirchner y la recuperación de los parámetros económicos como principales protagonistas, es historia conocida.

Con este antecedente y centrándonos en el cierre de las listas para las PASO que se avecinan, el 23 de junio de 2013 constituye una fecha para tener en cuenta. Con una seguidilla de reveses en la Justicia, el oficialismo afronta la confirmación de los indicios como aquel piloto de navío que ve avecinarse una tormenta perfecta. La unión a nivel nacional del peronismo disidente y todas sus figuras (incluida la de Daniel Scioli) con el Pro de Mauricio Macri y sus aliados, podía haber sido una noticia devastadora para la endeble estabilidad emocional que mostró la presidente en los últimos días. Finalmente esto no ocurrió por lo cual lo que se avecina es un lento pero invariable declive para el kirchnerismo.

Sergio Massa decidió finalmente presentar sus listas sin las alianzas esperadas pero por fuera del Frente para la Victoria. La lista bonaerense de su Frente Renovador, con semejanzas estéticas al frente que conformó Jorge Tellerman en su fallido intento por ganar la jefatura de gobierno de la ciudad de Buenos Aires en 2011, es encabezada por él mismo, secundada por el intendente de Almirante Brown Darío Giustozzi, seguido por el renacido Felipe Solá, el ex presidente de la UIA Ignacio de Mendiguren, y la sorpresiva aparición del ex diputado y dirigente de la Coalición Cívica-ARI Adrián Pérez, quien renunció a su filiación partidaria luego del anuncio de su ingreso en el frente que lidera el intendente de Tigre.

A Massa, la presidente le va a hacer frente con un Martín Insaurralde que tuvo que saltar del banco de suplentes por el naufragio de candidatos como Alicia Kirchner y Florencio Randazzo. Sonrisa dibujada y asiduo visitante del programa de Marcelo Tinelli, tiene las condiciones para convertirse en el nuevo Sergio Massa; sólo le falta el favor de los votantes. Por otra parte, en la ciudad de Buenos Aires, el FPV postula para la senaduría de la nación al siempre bien dispuesto Daniel Filmus para luchar contra una Gabriela Michetti que parece ser invencible, al menos para el ya desgastado senador. En la provincia de Santa Fe, el ex gobernador Jorge Obeid (confeso admirador del cubano Fidel Castro) tiene que hacerse cargo de la postulación, luego de que la presidente Cristina Fernández recibiera con pesar la negativa a ser cabeza de lista de María Eugenia Bielsa, e intentará batallar contra el afianzado Binner por el Frente Progresista Cívico y Social y contra un Miguel del Sel que fue la sorpresa en la pasada elección por el lado de Unión Pro.

En Córdoba, la ex rectora de la Universidad Nacional de Córdoba Carolina Scotto tendrá enfrente un peso pesado como el delasotista Juan Schiaretti y a un outsider de la política como el ex árbitro Héctor Baldassi que se presenta por Unión Pro. Por parte de la UCR cordobesa se presentarán 3 listas para las PASO con miembros de envergadura como el diputado Oscar Aguad. Como dato sorprendente de dicha provincia está la reaparición del ex ministro Domingo Cavallo como primer candidato a diputado por el espacio que conducen los hermanos Rodríguez Saa.

Un dato que se confirma pero que no deja de llamar la atención en las filas de la oposición es la absoluta falta de sintonía que existe entre Francisco de Narváez y Mauricio Macri. A pesar de esto pudieron unir sus estructuras partidarias en distritos donde no son ellos quienes deben ponerse al frente de manera directa.

Con la reciente confirmación de las listas, las redes sociales se han llenado de disquisiciones acerca de la filiación K o no del intendente de Tigre Sergio Massa. Creo que en esta discusión se confunden algunas cosas. Por un lado, es lógico y razonable reprochar a quien se presenta como una alternativa al kirchnerismo sus años de pertenencia a dicho proyecto político y sus silencios ante decisiones importantes en materia política y económica, que afectaron además fuertemente la vida de todos los argentinos. También es lógico preguntarse cuáles serán aquellas políticas que van a diferenciarlo de la líder a la que sirvió en importantes cargos de gobierno. Sin embargo, me parece que es claro que el carismático tigrense no se presenta como heredero natural y puro del kirchnerismo. Pasándolo en limpio, diríamos que no es precisamente el candidato que la presidente elegiría como su sucesor si pudiera hacerlo; fundamentalmente porque sabe que él no jurará lealtad a su liderazgo y que, más temprano que tarde, va a romper con los lazos de origen que los unían para afianzar su propio sustento de poder.

¿Qué constituye el fenómeno Massa para que su decisión fuera una de las más esperadas de la política de los últimos años? Me parece que tiene algunos de los requisitos que la sociedad actualmente demanda: juventud, gestión y moderación. Para aquellos que creen que el kirchnerismo tiene muchas cosas buenas para conservar (ciertamente no es mi caso) representa la mejor opción para torcer un rumbo que según creen se desvió recién en los últimos años de gestión.

Con este panorama, el kirchnerismo tiene una derrota asegurada en los distritos más importantes del país. Tal vez la dispersión de la oposición en esos mismos distritos, donde el más fuerte en uno de ellos no lograr hacer punta en los otros, pueda disimular la dura derrota que se avecina para el oficialismo. Ante esta situación, cabe hacerse algunas preguntas. ¿Cómo va a lograr Cristina lidiar con la frustración de una derrota? Hasta ahora, los choques no le han hecho conducir con mayor precaución sino que la han impulsado a acelerar aún más el paso sin medir consecuencias y tropiezos mayores. ¿Qué pasará con los kirchneristas más ideologizados al ver que sus candidatos puros pierden ante ex kirchneristas o post kirchneristas? Por último, ¿qué hará la presidente cuando los caminos de la continuidad se vean cerrados por el voto popular? ¿Cuál será el argumento que reemplace al 54% justificador de todo los intentos de saltear los límites republicanos? En definitiva, serán las instituciones, leyes, la justicia y la opinión pública quienes eviten un desborde de autoritarismo que ponga en juego la democracia que tanto costó conseguir.