Francisco y los pobres

ImagenInteresantes conceptos va dejando el Papa sobre los pobres y la pobreza como para abrir un debate que tiene muchos temas y vertientes para discutir y que pocas veces salen a la luz.

Hay un primer análisis, creo yo bastante superficial, que se sitúa en la distinción entre la jerarquía eclesiástica (argentina y de otros países) y los curas o párrocos. Según esta distinción (muy proclive en sectores de la izquierda nacional), los curas de base son aquellos que están cerca de los pobres, en las villas, asentamientos y en todos aquellos lugares donde la necesidad llama mientras los “jerarcas” de la Iglesia se reúnen con empresarios y políticos a discutir cuestiones de dinero, poder y privilegios.

La novedad en el caso del Papa Francisco es que fue un “jerarca”, siendo máxima autoridad eclesiástica en la Argentina por varios lustros y convirtiéndose ahora en Papa, quien siempre fue austero y cercano a los que más lo necesitan (materialmente hablando). Esto sorprende aquí y en el mundo; tanto que ,como decía en un post anterior, ha logrado la retractación más veloz que la política nacional tenga memoria.

Sin embargo creo que las fuertes declaraciones del Papa Francisco respecto de un papado enfocado en los pobres y para ellos debería tener una lectura correcta si es que lo que queremos es combatir la pobreza y no perpetuarla o, peor aún, reproducirla. Recuerdo una vieja entrevista del periodista Mariano Grondona al sacerdote/político Luis Farinello cuando, reconociendo la calidad humana del “padre”, le decía que el sistema político-económico que él proponía multiplicaba los pobres para después amarlos. Siempre me pregunté a quién amaría Farinello si como país lográramos eliminar la pobreza de nuestra sociedad (una quimera por cierto).

Con este ejemplo, lo que quiero decir es que resulta gratificante y realmente provechoso para todos ayudar a quienes más lo necesitan (materialmente hablando) pero es importante no caer en ciertas estigmatizaciones. La condición económica de una persona no hace de ella alguien bueno o malo per se. Sin entrar en cuestiones del Evangelio o de doctrina católica porque no estoy capacitado para ello, no creo que una persona, por el hecho de ser pobre, tenga todas las virtudes o viceversa.

Al mismo tiempo, creo que el mensaje del Papa respecto a amar a los pobres es bueno y estimulante pero pienso también que esto no debe confundirse con amar la pobreza. Por el contrario creo que sería muy importante también que aquellas personas que representan ejemplo en algún aspecto de la vida, también motiven a los ciudadanos a luchar contra la pobreza desde su lugar de individuos, para beneficio propio y colectivo.

Permítanme jugar un poco con la imaginación para interpelar a aquellos que aman a los pobres y detestan a los ricos simplemente por el hecho de cumplir con esos parámetros económicos y monetarios. Supongamos que por un golpe de suerte en un juego de azar, aquel pobre pasa de un momento a otro a ser millonario; debería ser detestado a partir de ese instante? Para mi, es un pensamiento un tanto esquizofrénico. También habría que cuidarse de aquellos que, teniendo enormes fortunas de dudosa procedencia, utilizan a los pobres en un combate donde los únicos beneficiados son quienes tienen el poder que otorga el clientelismo.

Creo que para el crecimiento del país sería muy saludable que haya más gente con ánimos de emprender, de crecer (también económicamente), de expandirse; ambiciosos en el amplio sentido de la palabra. También necesitamos que todos ellos (y nosotros) sean honestos, respetuosos de la legalidad y sobre todo que cumplan sus compromisos con aquellos con quienes realizan transacciones o se relacionan comercial y socialmente.

En lo particular disfruto de ver aquellas historias de éxito material que ponen en canales foráneos (imposible pensar esas historias en nuestro país porque serían ampliamente denostadas y nadie se atrevería a mostrarse de ese modo), con millonarios mostrando sus riquezas, sus lujos y la forma en que lo consiguieron. Tal vez por mi profesión, mi capacidad y mis posibilidades resulte imposible llegar a tener alguna vez alguna de aquellas cosas materiales que en esos programas se ven pero eso no me impide disfrutarlas a través de la pantalla o felicitar a quienes lo lograron. Después de todo, quizá quienes admiramos a aquellos que construyeron grandes fortunas somos los que más claro tenemos que el dinero no hace a la felicidad. Estaría bueno, en pos de una sociedad menos envidiosa y confrontativa, que quienes sí aborrecen a los ricos también tengan esto en claro.

Para finalizar, coincido bastante con esa máxima de la espiritualidad que dice que es más fácil acompañar a un amigo en las malas que disfrutar a su lado cuando le tocan las buenas. Sin embargo creo que es absolutamente liberador y sanador no envidiar el éxito ajeno; pruébenlo!!!

Francisco y Perón, un solo corazón

ImagenPocas veces, por no decir ninguna, vi al kirchnerismo retroceder en un ataque y esto es lo que logró el Papa Francisco. Sin embargo, se puede hacer otro análisis sobre lo sucedido y haría, en esto, una salvedad. Me parece poco relevante entrar en la ideología del flamante Papa porque él tiene principalmente una misión pastoral que poco va a ser influenciada por sus ideas políticas. Sí me gustaría adentrarme en cómo esto impacta en el peronismo dado que esto sí es de una influencia monumental sobre la política interna del país.

Surge así el emparentamiento que algunos sectores del oficialismo, léase Carta Abierta o Luis D´elia por ejemplo, hicieron entre el cardenal Bergoglio y la organización peronista Guardia de Hierro. Vale aclarar que encuadrar a este grupo, y convengamos que a todo el peronismo con su líder a la cabeza, en una posición ideológica es una tarea casi imposible. Sí podemos quedarnos a los fines de este artículo en que fue una organización que representaba la ortodoxia peronista o, al menos, acompañaba los virajes “oficiales” del movimiento.

Enfoquémonos ahora en aquellos sectores del kirchnerismo que dieron su bienvenida inmediata al nuevo Papa, al que no sólo identificaron como un compatriota sino también como peronista. Dentro de este grupo tenemos al menos oficialista pero sí bastante leal Daniel Scioli como también a soldados de la causa kirchnerista como el Secretario de Comercio Guillermo Moreno o el vicegobernador Gabriel Mariotto. Para ellos basta saber de la mentada filiación peronista del nuevo Papa o de su inclinación hacia los más pobres como para poder ubicarlo dentro de su sector. Tampoco debemos descartar aquí la conciencia de todo lo que el nuevo obispo de Roma generó entre la gente, votantes al fin, como para obviar algunas discrepancias que hayan tenido.

Quizás por una circunstancia histórica, tal vez por una cuestión de autoridad, pero deberíamos reconocerle a la presidente Cristina Fernández de Kirchner que, al menos de manera temporal, logró poner en vereda a esos díscolos (aunque al momento de escribir estas líneas no lo había logrado con Horacio González) que atacaron duramente al cardenal Bergoglio. Si este nivel de obediencia se mantuviera en el tiempo, tendríamos aquí a una Cristina Fernández que podría contarle a sus nietos que logró lo que el anciano general no pudo. Creo que todos podemos darnos cuenta de que las circunstancias son totalmente diferentes pero, como reza aquel dicho, “las excusas no se televisan”.

El argentino más relevante de la historia

ImagenLa noticia más importante para Argentina (de su historia?) ocurrió imprevistamente en nuestra tarde del 13 de Marzo cuando el frágil cardenal protodiácono francés Jean Luis Tauran anunció el nombre del nuevo Papa. La incredulidad, las dificultades del orador y el poco conocimiento del idioma hizo que los cronistas argentinos que transmitían en vivo (no de la TV Pública que estaba firme con Paka Paka) tardaran varios segundos en darse cuenta de tamaño acontecimiento. El cardenal Jorge Bergoglio era el nuevo Papa y pocos pudieron anticiparlo. 

Tengo una antigua debilidad obsesiva por leer diarios viejos (del día anterior ya lo es) pero en este caso fue fructífero. Un florentino de 60 años que aguardaba el anuncio para el martes en la plaza San Pedro comentaba el día de la primer fumata (negra) que no sabía quién iba a ser el nuevo pastor pero sí que pretendía que se llamara Francisco I y acompañara los valores de San Francisco de Asís (El País, 13-03). Quise contactarlo para que me de los números de la quiniela pero no pude.

Las implicancias que tiene esta designación (política o del espíritu santo en los creyentes) para la vida pública del país, después de todo de eso trata este blog, se notaron desde el mismo momento en que diputados opositores pidieron pasar a un cuarto intermedio para poder escuchar las primeras palabras del nuevo Papa (cabe recordar que alguna vez hubo cuarto intermedio para ver un partido de la selección), a lo que firmemente se negó el bloque de Frente para la Victoria.

Luego de una fría carta de bienvenida al Sumo Pontífice la presidente argentina compensó con un discurso imperativo y un permiso de silbidos al nuevo Papa. Una de sus principales espadas mediáticas, “el Perro” Horacio Verbitsky, lo puso entre aquellos que colaboraron con la última dictadura militar. Los cronistas que más circulan por la Rosada señalan el disgusto que causó esta elección de un “independiente” para el trono de Pedro. Imaginen la desazón de los propulsores de una “Cristina Eterna” sentir que les están mandando un mensaje desde “arriba”. En el cada vez más compacto, pero reducido, kirchnerismo están los más exaltados enemigos del nuevo Papa como Luis D’elia y aquellos que otorgaron un piadoso silencio.

El tiempo dirá qué relaciones mantendrá este gobierno con el Papa Francisco pero guiándonos por los antecedentes del kirchnerismo con todo aquel que no se guía por el libreto oficial, no hay esperanzas de amabilidad en puerta. Tampoco creo que acierten quienes piensan que cumplirá una tarea similar al Papa Juan Pablo II con su Polonia natal pero sí creo que puede actuar como un freno al maltrato institucional que el gobierno de CFK viene produciendo en la República.