El energúmeno Larroque y el pobre Miceli

Es difícil encontrar en los medios K algún atisbo de dignidad aún pero no creo que podamos tentar a la suerte pensando que con la ley de medios en plena vigencia podrá haber más Juan Miceli; al contrario, creo que todos son Agustina Díaz

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Se inundó la Ciudad y flotaron los soretes

ImagenMás de 150 milímetros de agua caídos en la Ciudad de Buenos Aires y más de 300 en La Plata trajeron consecuencias trágicas para los habitantes de las zonas inundadas pero también otro tipo de situaciones no menos trágicas afloraron. Lamentablemente, y como viene sucediendo desde hace mucho tiempo, las tragedias se politizan (lo cual no estaría mal desde un aspecto) de una forma poco conveniente para los ciudadanos.

Las primeras consecuencias del temporal se vivieron en la Ciudad de Buenos Aires y fueron las que motivaron algunas miserias muy notorias. Se podían ver en los canales colonizados por el kircherismo (casi todos los canales de noticias y de aire) un apresuramiento por cubrir de tierra (aparte del agua que ya lo tapaba) al jefe de gobierno porteño Mauricio Macri. El principal foco de la crítica residía en que la tormenta lo encontraba de vacaciones (“como siempre”, agregaban) en Brasil. Tanto énfasis pusieron en ese tema y en las obras no realizadas (donde la principal cuota de responsabilidad corresponde al gobierno nacional que no le permitía endeudarse para el entubamiento del arroyo Vega) que se olvidaron de las genuinas responsabilidades que le caben al gobierno de la ciudad en las consecuencias que trajo la inundación. 

A modo de resumen de los errores cometidos por el gobierno porteño se me ocurren: falta de previsión (aunque el Servicio Meteorológico Nacional tiene su cuota parte de culpa en esto); un déficit constante en el manejo de la basura (da la sensación de que no le encuentran la vuelta a este tema); la falta de capacitación a la población para actuar bajo estas circunstancias; la falta de equipamiento de apoyo (grúas, gomones, bombas de extracción, etc.) y, sobre todo, la necesidad de incrementar el personal que pueda actuar en estas circunstancias. Claramente las 600 personas afectadas al trabajo no resultaban suficientes para tamaña magnitud de inundación.

Siendo así, hay que estar más y mejor preparados para estas situaciones. Una opción sería tener un equipo de “reservistas” entrenados para ser desplegados en estas circunstancias; otra opción sería capacitar a miembros de otras áreas de la administración porteña para que puedan intervenir bajo ciertas circunstancias y darles el marco legal para hacerlo. Por mi parte, comprendo el argumento del gobierno de la ciudad de que la solución de fondo para estas inundaciones pasa por el entubamiento del arroyo Vega y también del Medrano, pero disiento en que no pueden hacerse más cosas en el “mientras tanto”.

La segunda etapa de la tragedia en el fin de semana pascual y de Malvinas estuvo en La Plata. Las intenciones del kirchnerismo de usufructuar la tragedia porteña quedaron en evidencia cuando el ex piquetero Luis D`elia minimizó lo que sucedía en la ciudad de las diagonales interpretando que se trataba de una operación para encubrir a Macri de parte de los medios de la “opo” (TN básicamente, siendo casi el único canal que no es kirchnerista actualmente). Hay que decir que al ver la magnitud de lo sucedido, el líder del partido Miles, utilizó la misma red social de la declaración inicial (twitter) para disculparse.

Creo que lo sucedido en La Plata resultó un baño de humildad para el gobierno nacional. Les hizo ver que no servía “escupir al cielo” y que ahora la tragedia se encontraba en los pagos de un gobernador y un intendente propios (al menos por ahora), además de ser los pagos de origen de la propia presidente. Tampoco hay que olvidarse que cuando estas cosas suceden en una provincia en la cual la presidente suele hacer anuncios que muestran un país muy parecido a Disneylandia, la propia gente la suele hacer responsable también de los fracasos que allí se suceden. Esta situación también logró que CFK bajara de su helicóptero a un ambiente no tan amable como suelen ser los que frecuenta y se sometiera allí a las broncas de los vecinos.

Párrafo aparte merece la actitud de la sociedad civil que salió a enfrentar con recursos propios los vaivenes de la situación y se mostró tan generosa y solidaria como siempre. Para otro post quedará el análisis de si los argentinos somos más solidarios que respetuosos y responsables, y cómo esta característica afecta nuestra dinámica social.

En resumen, no se le puede pedir a un político que no haga política pero sí podemos pedirles que en ciertas ocasiones deben dejar un poquito de costado el cinismo y la hipocresía y aceptar que las decisiones que se tomaron para “ahogar” al rival de turno también pueden afectar negativamente a la sociedad a la que supuestamente se pretende beneficiar.