Argentina vs. Islandia

Argentina vs Islandia

16 de junio. Primer partido y los nervios que implican romper el hielo de un Mundial. Sabemos que Argentina llegó con lo justo, en una agónica clasificación frente a Ecuador y con una nueva actuación para el recuerdo de quien para mí es el mejor jugador de fútbol de la historia: Lionel Messi.

Es cierto que Islandia es un pequeño país, sin tradición futbolística, pero también es cierto que es un duro contendiente capaz de dejar afuera a Inglaterra de la última Eurocopa o  finalizar primero en su grupo de clasificación europea a este mundial, por encima del propio Croacia, ahora rival en el grupo D.

El desarrollo del partido comenzó como se esperaba, con una posesión de la pelota casi exclusiva del conjunto albiceleste y un repliegue islandés que llegó a refugiarse con los 11 jugadores en su campo durante varios pasajes del partido. Un Kun Agüero en buen estado físico mostró nuevamente esa sociedad natural que tiene con Messi. El delantero del City devolvía paredes fuera del área y en la primera pelota que recibió dentro de la misma, giró y abrió de zurda el marcador. Lo más difícil de estos partidos es sacar el 0 del tanteador y Argentina lo hizo en pocos minutos.

Islandia se defiende bien pero además ataca con decisión y eso, sumado a la descoordinación de una defensa argentina que individualmente no demostró grandes flaquezas pero que mostró sí dificultades en la transición hacia la defensa y una endeble respuesta de su arquero, le permitió al equipo vikingo anotar rápidamente el empate.

El primer encuentro pareció mostrar unas pocas diagonales ensayadas, un Biglia lento y que no aportó al equipo, un arquero que no comete grandes errores pero que, de forma similar a Sergio Romero, difícilmente “salve” algún gol, un Messi que siempre es la principal carta ofensiva y de temor para el rival, haga lo que haga, y que también erró un anunciado penal. Un Di María jugando para el equipo pero aportando poco. Un Mascherano que, aún estando más lento que en sus mejores épocas, demostró el temperamento de siempre y la ubicación que le da la experiencia. Un ingreso prometedor de Pavón, quien dejó entrever que puede ser una carta ofensiva en partidos cerrados.

Un empate que, para el típico vaivén emocional de los argentinos resultó poco menos que una catástrofe, matizado por la derrota de Alemania y el empate de Brasil posteriores. Una situación que obliga a ir sin especular a enfrentar a Croacia y con mayor presión sobre los jugadores. Un entorno, de ciertos medios y una parte de la opinión pública, que disfruta de los malos pasos como un sadomasoquista de los azotes y que espera tener razón antes que disfrutar.

La presentación no fue la esperada pero, pese a las críticas, hay un entrenador con sobrados pergaminos de triunfos y buen juego como para lograr mucho más de esta selección que, como siempre, cuenta con su principal carta de triunfo en los pies del mejor de todos.

Croacia coming soon…

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