Mayo 2013

En Ecuador, el domingo 19 de mayo de 2013, Diego Orellana, camarógrafo de la estación televisiva local Megavisión, fue detenido y agredido físicamente por policías mientras cubría los disturbios protagonizados por hinchas del equipo de fútbol EMELEC. Durante el incidente, los gendarmes también le arrebataron el material periodístico contenido en la cámara. El camarógrafo estuvo detenido durante 5 hs. sin explicación alguna. Cuando fue apresado estaba registrando testimonios de los hinchas, quienes daban sus explicaciones sobre supuestos abusos cometidos por la policía durante la refriega.

El 21 de Mayo fue enviado al parlamento uruguayo el proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (ley de medios) con el cual el gobierno pretende, o al menos eso es lo que argumenta, generar una competencia armónica y justa entre los operadores audiovisuales. Con el antecedente del vecino país Argentina, donde su homónimo proyecto tiene claramente en foco el control de medios independientes, es un dato para estar alerta.

En este mismo sentido, el presidente de Honduras Porfirio Lobo quiere realizar una reforma de la Ley Marco de Telecomunicaciones que es rechazada por ejecutivos de medios y periodistas. Cabe recordar que el presidente tiene frecuentes enfrentamientos con medios locales de prensa.

El habitualmente crítico canal venezolano Globovisión muestra los primeros síntomas del cambio de conducción. Los nuevos dueños, los empresarios Juan Domingo Cordero, Raúl Gorrín y Gustavo Perdomo, se han comprometido con el gobierno de Nicolás Maduro a convertir a la cadena en un canal “muy sensato” a la hora de reproducir la información. La primera puesta en práctica de esa medida fue la de no transmitir el discurso que pronunció el líder de la oposición Henrique Capriles en el estado occidental de Lara. Al mismo tiempo fue levantado del aire el programa “Aló Venezuela” que realizaba el diputado opositor Ismael García. Al parecer, estos son otros escollos con los que tendrá que lidiar la oposición al chavismo en Venezuela como así también el periodismo para poder ejercer su labor.

En Colombia, las denominadas Bacrim (bandas de criminales), conformadas en general por ex paramilitares y narcotraficantes, son una amenaza más para el periodismo, sobre todo en el departamento de Antioquia. Lo más grave resulta que los amedrentamientos que estas bandas profieren contra los trabajadores de prensa son concomitantes con investigaciones sobre corrupción que se centran en funcionarios de gobiernos locales y por lo tanto la sospecha de connivencia entre políticos y miembros de las Bacrim se hace aún más fuerte.

Fuentes: IFEX, RSF, CPJ

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