Taxistas vs. todo

PROTESTAS POR LLEGADA DE UBER A BUENOS AIRES

 

Hace un par de años descubrí una app que me pareció maravillosa: Easy Taxi se llamaba (aún se llama así pero el perfil es diferente). Como simple usuario de taxis me pareció súper cómodo poder pedir desde el teléfono, seguir su recorrido y saber a qué hora llegaría a buscarme, conocer los datos del chofer y hasta era divertido escuchar el “¡¡¡Taxi!!!” cuando llegaba. Sin embargo, la ley de tránsito de la ciudad dice que sólo se pueden pedir taxis por teléfono o parándolos en la vía pública. Lo que como legislador hubiera hecho ante esta situación es modificar esa absurda restricción para que la gente pida el taxi como se le cante. Esto no pasó y Easy Taxi  (empresa de origen brasileño) tuvo que cambiar su forma de trabajo para adecuarse a esa ley y perder toda la fluidez que la caracterizaba. Vale recordar que los taxistas que usaban la app estaban chochos porque además no le cobraban ninguna comisión y les resultaba súper fácil de usar y confiable. Triunfo de la Argentina corporativa (de las empresas de radio taxi en este caso); derrota de todos.

Hace algunos meses llegó Uber para revolucionar definitivamente el mundo de los taxis, mucho más de lo que tiempo atrás pasó con los remises. Como sucedió en muchas ciudades del mundo (la Argentina corporativa no iba a ser la excepción) generó innumerable cantidad de protestas de taxistas y beneplácito de usuarios. El gobierno de la ciudad y la justicia se pusieron del lado de los taxis y dificultaron dentro de sus posibilidades lo más que pudieron la operatoria de la empresa californiana a través de limitar los medios de pagos, entre otras cosas. Para agregarle algo de condimento a la cuestión ahora llega la empresa española Cabify que, a diferencia de su par norteamericana, ingresa negociando con las autoridades locales para poder instalarse respetando el marco regulatorio de la ciudad.

La llegada de Uber, más allá de la discusión sobre su legalidad, mostró como pocos el terror que genera la competencia en un país como el nuestro y generó, con su política agresiva, lo que años de negociación y “buena voluntad” nunca hubieran logrado: que las empresas de radiotaxis se modernizaran ofreciendo más y mejores servicios; no fue el diálogo, fue la competencia, obvio.

Para “ayudarlos” en esa transición, el gobierno de la ciudad ahora está probando con una app (llamada Taxi BA) para que taxis y pasajeros se conecten más fácilmente y sin intermediarios. Para esto, deben modificar la ley de tránsito, aquella que mencionaba a comienzos de estas líneas. Aquí voy entones finalmente con este post: el gobierno de la ciudad no necesita crear ninguna app porque tanto la conocida Easy Taxi como cualquier otra empresa que vea la posibilidad del negocio va a hacerlo mejor y más barato, sólo tiene que proponer en la legislatura la modificación de la ley de tránsito y darse cuenta que, después de este triste recorrido y sufriendo aún protestas (los radio taxis no quieren que le toquen sus PRIVILEGIOS), su función debe ser siempre la de estar del lado del ciudadano/consumidor porque eso somos todos y no del lado de un sector que quiere conservar posiciones que lo benefician.

 

 

 

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