Importación: ¿quién defiende al consumidor?

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Importación: ¿quién defiende al consumidor?. Iván Carrino. La Nación

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Lo importante, no competir

Competencia

Lo importante, no competir. Santiago Bilinkis. La Nación Revista

En este aspecto, el gobierno, que parece tener buenas intenciones, tiene que hacer un gran esfuerzo para cambiar un paradigma cultural que, creyendo proteger e incluir a todos, no hace más que perjudicarnos (A TODOS). Paradójicamente, donde más veo el afán competitivo es cuando los chicos asisten a alguna escuela de fútbol; allí los padres desatan el fervor por la competencia que parecen tener reprimido donde hace falta para progresar poniendo así sobre los chicos  una presión absurda que los lastima  y una tensión alrededor de un juego que, a esa edad, debería ser principalmente formativo y de camaradería entre los que somos parte del “entorno”.

Herederos. Quiénes son y qué hacen los hijos de los presidentes latinoamericanos

Nicolás Maduro Guerra

(foto: Nicolás Maduro Guerra)

Un artículo interesante porque muestra en algunas pinceladas y a través de sus hijos parte de lo que son ellos como gobernantes. En particular me llamó la atención y una buena impresión el perfil de los hijos del flamante presidente Peruano Pedro Pablo Kuczynski. Su hija mayor, Carolina, de 51 años, es hoy la gerente general de una compañía neoyorkina de construcción de sitios de Internet. La que le sigue, Alejandra, de 49 años, es periodista del New York Times y escritora. John, él único varón, estudia filosofía y da clases en una universidad de Estados Unidos. Suzanne, la menor, de 18 años, se prepara para su ingreso a la universidad.

Del otro lado (en todo) está Nicolas Maduro Guerra (lindo segundo apellido para sumarlo a mi teoría), de 26 años, único hijo de su homónimo presidente de Venezuela, ejerce desde el 2013 como jefe del  Cuerpo de Inspectores Especiales de la Presidencia (?). En 2014 fue elegido delegado partidario (del PSUV obviamente) por El Valle del Distrito Capital y declaró, al asumir, que iba “a salvar a la humanidad”. En fin…

Herederos (La Nación – 11/08/2016)

 

Pokémon Go: así lo veo yo

Pokémon Go

Ayer (domingo) por la tarde/noche salimos con dos de mis hijos (varones mellizos de 8 años) a cazar Pokemones, una actividad tan popular como criticada. Vivimos en un barrio porteño típico de clase media (para poner el contexto) que suele estar “muerto” ese día y en ese horario. Nos munimos con la tablet de uno de ellos, a la cual le daba señal con el celular de la mamá que tenía en mi bolsillo, y con mi celular (el cual tenía cargada la cuenta del otro melli). Fuimos en primer lugar a la Pokeparada (allí donde se pueden recuperar las pokebolas que permiten seguir capturando Pokemones, entre otras “cosas”) más cercana, situada en la sede de un templo evangelista (creo que deberían evitarse la elección de este tipo de sedes porque pueden atentar contra la sensibilidad religiosa de sus fieles, aunque entiendo que se hacen mediante algoritmos) y, para mi sorpresa, nos encontramos con pequeños grupos de distintas edades que estaban allí jugando. Dos chicos, hermanos creo yo porque eran muy parecidos, de edad preadolescente, ayudaron a mis hijos en la comprensión de alguna de las reglas para optimizar la experiencia con el juego; muy linda interacción entre chicos que se llevaban al menos un lustro de diferencia.

Habiendo agotado la actividad de esa Pokeparada y viendo cómo ellos la disfrutaban nos dispusimos a ir en busca de las otras que aparecían en el mapa interactivo del juego. Tres cuadras para acá, dos para allá, y mis hijos que por primera vez no se quejaban de que los estaba haciendo caminar mucho. Una, dos, tres, cuatro  pokeparadas, todas ellas pobladas de distintos grupitos prendidos al juego que atrajo multitudes. Chicos de la edad de mis hijos, preadolescentes, jóvenes y también algunos adultos de mediana edad. El barrio estaba distinto, gozando de una vida totalmente diferente a la de otros domingos; muy agradable.

Desde la gestión Macri en la ciudad, continuada ahora por Rodríguez Larreta se viene haciendo fuerte hincapié en la recuperación del espacio público como ámbito para que los porteños compartan con vecinos parte de su vida. Con acciones acertadas, como la mejora de las plazas, la luminaria en algunos lugares y la realización de circuitos y festivales que alentaron la participación del vecino en distintos ámbitos, y con mucho en el “debe” también, sobre todo en lo que respecta a la seguridad. Fomentar el espacio amigable es muy importante para que cada uno pueda disfrutarlo de la manera que mejor le parezca. En esto también tenemos que hacer nuestro aporte los vecinos, en el respeto mutuo, el cuidado del espacio público, la higiene, el respeto a las leyes de tránsito.

¿Cuál fue el motivo para que los ejecutivos y creativos de Nintendo lanzaran esta aplicación que cautivó a millones de personas? El lucro; y bienvenido que así sea. Sería bueno celebrar, comprender y, en lo posible, imitar la creatividad de quienes lograron capturar la atención de millones de personas a través de los personajes de una vieja serie que comenzó con un videojuego para luego expandirse a otros ámbitos y que “revive” ahora con este juego para celulares que utiliza la combinación de realidad virtual con la interacción real con nuestro medio ambiente.

Por supuesto que debe respetarse cada tiempo y lugar para el uso de la aplicación y es lógico que docentes y autoridades tengan vedado su uso durante la clase; eso no es más que otro ejercicio de autoridad y exigencia de respeto por la escuela. Lo que es aún más importante es que no se tape el sol con las manos y que se busquen los mecanismos para que la tecnología afecte positivamente sobre el desarrollo de las capacidades de los chicos; y por supuesto que puede hacerse.

Por último, me resultan especialmente chocantes los comentarios y análisis que relacionan el auge de esta aplicación (como de otras) con un deterioro de las capacidades y posibilidades de niños y jóvenes. Es obvio que no hay ningún estudio que avale semejante afirmación sino que lo que claramente podemos verificar es que nada de esto impide la realización de otras actividades importantes para el desarrollo de nuestras capacidades, tales como hacer deportes, leer, ir al cine, al teatro, compartir momentos en familia, con amigos y miles de etc, algunas de las cuales (como se ve en este pequeño relato) se pueden hacer simultáneamente. Los seres humanos tenemos una enorme capacidad para poner atención en muchas cosas a la vez, la estrechez de pensamiento es la que nos limita; no le demos espacio.