Yo conozco a María Eugenia Vidal

María Eugenia Vidal

El domingo empieza el camino que muchos esperamos después de estos 12 años de gobierno kirchnerista. Para algunos, entre los cuales me inscribo, este gobierno es una calamidad desde sus inicios, aunque no desconozco que se fue “perfeccionando”; para otros, a los cuales necesitamos como el aire que respiramos, sólo estos últimos años significaron un deterioro en términos de independencia judicial, inseguridad, estancamiento económico e inflación y libertad de expresión. A mi criterio, el principal pecado del kirchnerismo es haber desaprovechado las oportunidades históricas que el mundo le presentó y que Néstor y Cristina convirtieron en una nueva década infame. No sólo confirmaron y profundizaron los rasgos autoritarios que arrastraban desde su paso por Santa Cruz e institucionalizaron la corrupción, sino que también lograron que el país se mantenga en el subdesarrollo mientras que muchos países vecinos, arrancando de más abajo, se pusieron en la senda del crecimiento. El 30% de pobres luego de una década con un “viento de cola” inusitado en nuestra historia, son la muestra más clara de esa desgracia autoinfligida.

El ballotage “a la argentina” a nivel presidencial, sumado a las PASO del domingo, permite que las alternativas para cambiar este proceso decadente (representado nuevamente por el Frente para la Victoria, en su versión Scioli-Zannini) puedan ordenarse para poder derrotar al oficialismo, pero este no es el caso en la provincia de Buenos Aires y de allí el título del post.

En la más grande provincia argentina, el frente Cambiemos propone unificadamente como candidata a gobernadora a María Eugenia Vidal. Esta joven politóloga ha dado muestras en su paso por la gestión pública de capacidad, honestidad y disposición al trabajo. La conozco de mis primeros años de estudiante de Ciencias Políticas en la UCA -no como compañeros porque ella es mayor- y también de mi actividad como pasante en el Grupo Sophia, donde ella tuvo una destacada labor. Su esposo, Ramiro Tagliaferro, dirigía allí el sector del proyecto educativo donde yo participaba.

Si hay una provincia que, por tamaño y población, es una muestra patente de nuestra decadencia, esa es la provincia de Buenos Aires. Gobernada y expoliada por el peronismo durante casi 30 años, con un deterioro en su infraestructura escolar y de salud indescriptibles, hoy nos proponen elegir a los mismos, o aún peores. Aníbal Fernández y Julián Domínguez prometen algo mejor de lo que hizo su antecesor (seguramente el peor gobernador de la historia de la provincia de Buenos Aires), aunque nos instan a olvidarnos que ese antecesor es el actual candidato a presidente de su espacio. Por otro lado, Sergio Massa lleva de candidato a un Felipe Solá que puede jactarse de haber hecho una mejor gobernación que la paupérrima gestión de Scioli pero no logró cambiar una inercia de decadencia que necesita ciertamente una mirada totalmente diferente a la actual.

Por último quiero decir que lo mío no es voto cantado porque soy porteño de nacimiento y permanencia pero espero que los bonaerenses se decidan de una vez por todas a reemplazar a quienes los llevaron, de la mano del clientelismo político y los negocios espurios, a una situación denigrante, con un espacio público que en muchas áreas parece zona de conflicto militar y un servicio público al nivel de los países más pobres del mundo.

MI APOYO ES PARA MARIA EUGENIA VIDAL

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