Que no se Corte

Si ustedes creían que el kirchnerismo ya no puede darnos sorpresas, acá tienen una. El diputado ultrakirchnerista Carlos Kunkel presentó un proyecto de ley para quitarle el manejo de los fondos de la Justicia a la Corte Suprema. La novedad radica en que lograron presentar algo que no vulnera la Constitución. Es más, viene a reparar aquél acuerdo, denunciado por Elisa Carrió, que implícita o explícitamente se dio entre Cristina Fernández de Kirchner y el presidente de la Corte Ricardo Lorenzetti antes de que se sancione el paquete de leyes que pomposamente dieron en llamar “democratización de la justicia”. La Constitución Nacional señala en su art. 114 como una de las atribuciones del Consejo de la Magistratura “administrar los recursos y ejecutar el presupuesto que la ley asigne a la administración de justicia”. Este proyecto respeta cabalmente ese texto.

A propósito de aquel denunciado acuerdo, permítanme hacer algo de autobombo. En un artículo publicado en Infonews el día 25 de Abril escribí, refiriéndome al manejo de los recursos de la justicia: “El tiempo podrá desmentirme pero tengo la sensación de que el gobierno ha pisado el palito que le propuso la Corte en este tema. La propuesta que Lorenzetti le hizo y el oficialismo tomó es quizás la única del paquete de leyes de democratización de la justicia que atravesaría sin problemas el control de constitucionalidad en el caso de que prosperara el proyecto original”. Aquél no prosperó y el manejo de los fondos sigue, hasta el momento, en manos de la Corte.

Según la presidente Cristina Fernández y todos sus voceros, el Consejo de la Magistratura funciona mal con esta composición. Sin embargo, y a pesar de que la Corte no avaló la ley que lo reformula, ahora proponen otorgarle el manejo de $7.000 millones que tiene como presupuesto la Justicia. No es más que una burda venganza contra el máximo tribunal.

La embestida contra la Corte abarca ahora varios frentes. El presidente del alto tribunal Ricardo Lorenzetti expuso ante sus pares que estaba siendo investigado, junto a otros miembros de su familia, por la AFIP que conduce Ricardo Echegaray. A esto se suman las declaraciones del senador Aníbal Fernández quien sostiene que esta Corte es opositora. El senador además considera que “esta Corte ha perdido una buena parte del respeto que le tenía la sociedad”. Da la sensación que lo que sucede es exactamente lo contrario; estos fallos aumentan su popularidad, pero claro está que la presidente está absolutamente arrepentida de haber nombrado a algunos de sus miembros.

Varias espadas del oficialismo ya dijeron que el presidente de la Corte tiene aspiraciones políticas. Esta acusación realmente no se entiende al provenir de un sector que acaba de proponer que los candidatos al Consejo de la Magistratura integren las listas de los partidos políticos.

¿Qué es lo que todos estos ataques nos muestran? Que el kirchernismo sólo concibe el manejo del poder en términos absolutos. De hecho, en un discurso del 20 de este mes, la presidente dejó claramente entrever sus reales intenciones al sostener que ella “quiere un papel, firmar y qué me importa lo que vota la gente”. Si bien estaba haciendo alusión a los jueces, suena a frase premonitoria de unas elecciones que van a resultarle complicadas en los principales distritos del país.

En el mismo discurso sostuvo que le gustaría ser jueza ya que ellos tienen “un presidente para juntarles la guita para pagar los sueldos”. ¿Esa es la única función del ejecutivo? ¿Esa transformación de la que el kichnerismo se jacta permanentemente se hizo sin ningún poder? ¿Es la década ganada tan sólo un período donde lo único que se hizo fue pagar sueldos? Es una postura insostenible porque si hay algo en que pueden ponerse de acuerdo kirchneristas y antikirchneristas es en que este gobierno ejerce el poder.

En un acto el pasado miércoles frente al Palacio de Tribunales, la agrupación filo kirchnerista Justicia Legítima encabezada por la jueza Laura Garrigós de Rébori, rechazó el fallo de la Corte que suspendió la elección popular de los miembros del Consejo. Para hacerlo, no tuvieron mejor idea que parodiar a los miembros de la Corte. Entre ellos, caracterizaron al juez Carlos Fayt como un anciano que debe secarse su propia baba y usa para esto una sentencia (teléfono para el INADI). Además la jueza Garrigós no dudó en sostener que la reforma ya no se puede parar.

Hay también otras críticas más burdas a la Corte. Por ejemplo, cuando el Ministro de Justicia Julio Alak sostiene que “el pueblo nunca se equivoca”, planteando así que el 54% obtenido por la presidente en la última elección le otorga un ilimitado permiso para saltar cualquier vaya institucional, se olvida de aclarar que el pueblo no se equivoca salvo cuando eligie a Mauricio Macri o cualquier otro gobernador o intendente que no sea parte del proyecto que encabeza Cristina.

La presidente del amor se plantea batallas permanentemente. Toda batalla supone enemigos, fueron los medios, los empresarios, el sector agropecuario,  algunos sindicalistas, la oposición, la iglesia y hoy es la Corte, pero mañana serán otros. El contexto en que se libran esas batallas también es importante. No es casualidad que todos los actos patrios o aquellas celebraciones que deberían ser apartidarias (como el aniversario número 400 de la Universidad Nacional de Córdoba) sean para la presidente el momento más apropiado para pasar facturas varias a sectores civiles, sociales y políticos considerados enemigos. En definitiva demuestra creer que el kirchnerismo es el único que representa a la Nación, los demás son intereses sectarios, contrarios a la patria; para ellos, el ser nacional es ser kirchnerista.

Pan calentito para gente estúpida

Pan calentito para gente estúpida

Aunque parezca mentira, esta “forma de combatir” los aumentos del pan es la que propone Pimpi Colombo desde la Subsecretaría de Defensa del Consumidor, que depende de la Secretaría de Comercio Interior que comanda el impresentable Guillermo Moreno. Aparte de bronca, enojo, frustración y demás sentimientos negativos, estas cosas me provocan vergüenza ajena.

Scioli es K

Parafraseando el hashtag que lanzó en la red social twitter un enojado Francisco de Narváez, quien apenas enterado de la confirmación de las listas del nuevo Frente Renovador de Sergio Massa trató de pegar al gobernador de Tigre con el kirchnerismo, Daniel Scioli efectivamente volvió al redil y la presidente Cristina Fernández puede estar satisfecha por ello. Atrás quedaron negociaciones, especulaciones, contactos y elucubraciones entre el gobernador y distintas fuerzas políticas no kirchneristas. Los intentos por convencer a medios y periodistas de que nunca estuvo en los planes de Scioli establecer una alianza con Massa o De Narváez insultan nuestra inteligencia. Está claro que lo que finalmente sucedió estaba dentro de las posibilidades, pero sin dudas no fue lo único que se barajó y mucho menos de la forma en que sucedió, sin que siquiera pudiera poner a alguien de los suyos en las listas del Frente para la Victoria. En definitiva, no pudo dar la lucha interna para que no le llenen de “Mariottos” la provincia.

En esta ocasión, el tiempo y su carácter dialoguista le jugaron una mala pasada. A pesar de ser una persona muy estable en sus relaciones interpersonales, no es fácil entrar en la cabeza del gobernador de Buenos Aires. Si me permiten una hipótesis, creo que él apostó a un “chupamedismo” desembozado para mantener en pie la provincia contando para eso con los recursos de la Nación y esperando que esto le permita montarse sobre su gestión como plataforma electoral para el 2015. Es decir, aquí él analiza que estando a los pies, el kirchnerismo no lo va aplastar. Evidentemente, y después de tantos años, aún no conoce la esencia de Cristina.

Por estos días no se conocieron expresiones de los ministros del gabinete de Scioli, quienes suelen defenderlo de los embates del siempre bien dispuesto al trabajo sucio Gabriel Mariotto y de otras espadas K, pero imagino que no estarán muy conformes con la situación. Ni hablar de las agrupaciones sciolistas como La Juan Domingo y DOS que quedaron al margen del armado de listas y por ende de la contienda electoral en pos de un futuro, que es en realidad, absolutamente incierto.

Otro posible análisis de la particular situación podría pasar porque el ex motonauta quiera transformarse definitivamente en un sucesor confiable para Cristina Kirchner, especulando con que finalmente la primera mandataria no pueda presentarse a un tercer período. No se da cuenta de que nunca va a ser confiable al interior del kirchnerismo y que, de esta forma, cada vez se aleja más de serlo también para el peronismo no kirchnerista, quien lo va a terminar reemplazando por el siempre sonriente Sergio Massa. La presidente Cristina Fernández de Kirchner no busca un sucesor sino un sometido y por lo tanto, podría aspirar con suerte a recibir un apoyo similar al que Carlos Menem le dio a Eduardo Duhalde en las elecciones presidenciales de 1999.

Ahora bien, a pesar de las acciones por las cuales pide que lo juzguen, las frases de Daniel Scioli de los últimos días son bastante poco amables con el kirchnerismo. Cuando sostiene que si estuvo en los buenos tiempos del gobierno también va a estar en los malos, no deja demasiado bien parado el ensalzamiento de la realidad argentina que el oficialismo hace cada vez que puede. Lo mismo sucede cuando menciona que pensó en los bonaerenses y en no tener sobresaltos en la gestión o cuando dice que lo que pretende es que la provincia “no sufra…no cruja”; esto deja absolutamente claro que el gobierno nacional extorsiona a gobernadores e intendentes para otorgarles recursos y obras.

De cara a las elecciones de este año había solamente un lugar para un oficialista renegado y ese lugar lo ocupó el intendente de Tigre. Scioli no supo qué hacer con esa postulación y no tuvo capacidad de reacción. En caso de que Massa obtenga buenos resultados, algo altamente probable de acuerdo a las encuestas que miden la imagen de los candidatos, las agrupaciones y políticos que hoy apoyan al gobernador bonaerense (y algunos kirchneristas también) van a pegar el salto sin dudarlo.

En definitiva, podemos decir que Massa logró revivir y reinventar, aunque sea durante la campaña, la relación entre Cristina y Scioli, pero eso tuvo un solo beneficiario: él mismo.

La tormenta (casi) perfecta

Cuentan que la madrugada del 29 de Junio de 2009, el búnker kirchnerista olía a desesperación y abatimiento. En la provincia de Buenos Aires, el ex presidente Néstor Kirchner había jugado su capital político contra un novato De Narváez y había caído derrotado. Las candidaturas testimoniales de líderes locales, con el propio Daniel Scioli a la cabeza, habían sucumbido ante el tridente De Narváez, Macri, Solá. La extensa crisis del gobierno con el campo y una economía en decadencia habían dejado huellas en la imagen de Cristina, quien no pudo ser protegida por la hiperactividad de su esposo. La factura por esa derrota provocó fuertes pero silenciosos cuestionamientos en las filas del gobierno y a la presidente se le volvió a cruzar la idea de renunciar, tal como había sucedido luego del voto “no positivo” de Julio Cobos en la resolución 125. Lo que transcurre desde ese momento hasta las elecciones que le permiten a la presidente renovar su mandato, con la muerte de Néstor Kirchner y la recuperación de los parámetros económicos como principales protagonistas, es historia conocida.

Con este antecedente y centrándonos en el cierre de las listas para las PASO que se avecinan, el 23 de junio de 2013 constituye una fecha para tener en cuenta. Con una seguidilla de reveses en la Justicia, el oficialismo afronta la confirmación de los indicios como aquel piloto de navío que ve avecinarse una tormenta perfecta. La unión a nivel nacional del peronismo disidente y todas sus figuras (incluida la de Daniel Scioli) con el Pro de Mauricio Macri y sus aliados, podía haber sido una noticia devastadora para la endeble estabilidad emocional que mostró la presidente en los últimos días. Finalmente esto no ocurrió por lo cual lo que se avecina es un lento pero invariable declive para el kirchnerismo.

Sergio Massa decidió finalmente presentar sus listas sin las alianzas esperadas pero por fuera del Frente para la Victoria. La lista bonaerense de su Frente Renovador, con semejanzas estéticas al frente que conformó Jorge Tellerman en su fallido intento por ganar la jefatura de gobierno de la ciudad de Buenos Aires en 2011, es encabezada por él mismo, secundada por el intendente de Almirante Brown Darío Giustozzi, seguido por el renacido Felipe Solá, el ex presidente de la UIA Ignacio de Mendiguren, y la sorpresiva aparición del ex diputado y dirigente de la Coalición Cívica-ARI Adrián Pérez, quien renunció a su filiación partidaria luego del anuncio de su ingreso en el frente que lidera el intendente de Tigre.

A Massa, la presidente le va a hacer frente con un Martín Insaurralde que tuvo que saltar del banco de suplentes por el naufragio de candidatos como Alicia Kirchner y Florencio Randazzo. Sonrisa dibujada y asiduo visitante del programa de Marcelo Tinelli, tiene las condiciones para convertirse en el nuevo Sergio Massa; sólo le falta el favor de los votantes. Por otra parte, en la ciudad de Buenos Aires, el FPV postula para la senaduría de la nación al siempre bien dispuesto Daniel Filmus para luchar contra una Gabriela Michetti que parece ser invencible, al menos para el ya desgastado senador. En la provincia de Santa Fe, el ex gobernador Jorge Obeid (confeso admirador del cubano Fidel Castro) tiene que hacerse cargo de la postulación, luego de que la presidente Cristina Fernández recibiera con pesar la negativa a ser cabeza de lista de María Eugenia Bielsa, e intentará batallar contra el afianzado Binner por el Frente Progresista Cívico y Social y contra un Miguel del Sel que fue la sorpresa en la pasada elección por el lado de Unión Pro.

En Córdoba, la ex rectora de la Universidad Nacional de Córdoba Carolina Scotto tendrá enfrente un peso pesado como el delasotista Juan Schiaretti y a un outsider de la política como el ex árbitro Héctor Baldassi que se presenta por Unión Pro. Por parte de la UCR cordobesa se presentarán 3 listas para las PASO con miembros de envergadura como el diputado Oscar Aguad. Como dato sorprendente de dicha provincia está la reaparición del ex ministro Domingo Cavallo como primer candidato a diputado por el espacio que conducen los hermanos Rodríguez Saa.

Un dato que se confirma pero que no deja de llamar la atención en las filas de la oposición es la absoluta falta de sintonía que existe entre Francisco de Narváez y Mauricio Macri. A pesar de esto pudieron unir sus estructuras partidarias en distritos donde no son ellos quienes deben ponerse al frente de manera directa.

Con la reciente confirmación de las listas, las redes sociales se han llenado de disquisiciones acerca de la filiación K o no del intendente de Tigre Sergio Massa. Creo que en esta discusión se confunden algunas cosas. Por un lado, es lógico y razonable reprochar a quien se presenta como una alternativa al kirchnerismo sus años de pertenencia a dicho proyecto político y sus silencios ante decisiones importantes en materia política y económica, que afectaron además fuertemente la vida de todos los argentinos. También es lógico preguntarse cuáles serán aquellas políticas que van a diferenciarlo de la líder a la que sirvió en importantes cargos de gobierno. Sin embargo, me parece que es claro que el carismático tigrense no se presenta como heredero natural y puro del kirchnerismo. Pasándolo en limpio, diríamos que no es precisamente el candidato que la presidente elegiría como su sucesor si pudiera hacerlo; fundamentalmente porque sabe que él no jurará lealtad a su liderazgo y que, más temprano que tarde, va a romper con los lazos de origen que los unían para afianzar su propio sustento de poder.

¿Qué constituye el fenómeno Massa para que su decisión fuera una de las más esperadas de la política de los últimos años? Me parece que tiene algunos de los requisitos que la sociedad actualmente demanda: juventud, gestión y moderación. Para aquellos que creen que el kirchnerismo tiene muchas cosas buenas para conservar (ciertamente no es mi caso) representa la mejor opción para torcer un rumbo que según creen se desvió recién en los últimos años de gestión.

Con este panorama, el kirchnerismo tiene una derrota asegurada en los distritos más importantes del país. Tal vez la dispersión de la oposición en esos mismos distritos, donde el más fuerte en uno de ellos no lograr hacer punta en los otros, pueda disimular la dura derrota que se avecina para el oficialismo. Ante esta situación, cabe hacerse algunas preguntas. ¿Cómo va a lograr Cristina lidiar con la frustración de una derrota? Hasta ahora, los choques no le han hecho conducir con mayor precaución sino que la han impulsado a acelerar aún más el paso sin medir consecuencias y tropiezos mayores. ¿Qué pasará con los kirchneristas más ideologizados al ver que sus candidatos puros pierden ante ex kirchneristas o post kirchneristas? Por último, ¿qué hará la presidente cuando los caminos de la continuidad se vean cerrados por el voto popular? ¿Cuál será el argumento que reemplace al 54% justificador de todo los intentos de saltear los límites republicanos? En definitiva, serán las instituciones, leyes, la justicia y la opinión pública quienes eviten un desborde de autoritarismo que ponga en juego la democracia que tanto costó conseguir.