Piedras a la cigüeña

Confieso que escribir sobre esto me resulta similar a cuando les explico a mis hijos más chicos por qué no puedo jugar como Messi. Entiendo que la apelación a este tipo de mecanismos como el control de precios, que la presidente acaba de lanzar en cadena nacional denominándolo “mirar para cuidar”, juega mucho sobre el desconocimiento de la historia económica nacional e internacional. Sí, ya se, me van a decir que funcionaron en Francia en no se qué siglo pero lo cierto es que no existe manual de economía que proponga un control estatal de precios para combatir la inflación; es como tirarle piedras a la cigüeña para evitar embarazos o, como dice el periodista Rodríguez Yebra, cerrar la persiana para que se haga de noche.

No podemos pretender que los argentinos sepamos tanto de historia económica como Roberto Cortés Conde, pero lo que sí podemos hacer es un poco de memoria reciente porque este mismo gobierno viene aplicando una supuesta política de control de precios desde la Secretaría de Comercio que conduce, con mucho trabajo e innumerables fracasos, Guillermo Moreno. Creo que con este antecedente, los próximos gobiernos deberían plantearse seriamente la conveniencia de que exista esta instancia gubernamental cuando los tribunales comerciales, las asociaciones de consumidores, la libre competencia y los ciudadanos pueden lidiar con el mercado mucho mejor sin dudas. Sabemos que Moreno ha intervenido sobre carnes, lácteos, trigo por nombrar solamente lo concerniente al campo y en todos los casos logró una disminución posterior de la oferta, hizo a su vez que se redujeran dramáticamente las exportaciones de esos productos y consiguió que el precio aumente a mediano plazo a un nivel mayor que al momento de la intervención. Hoy nos faltan esos dólares de exportaciones, increíble!

Enfocándonos en este “nuevo” programa, habría que preguntarse cuáles son los mecanismos que tiene Guillermo Moreno para sancionar a aquellos supermercados que no cumplan con el plan de congelamiento de 500 productos que supuestamente han acordado. ¿Hay papeles firmados o es una directiva en el contexto de la denominada “Escuelita”? ¿Hay alguna ley nacional que impida aumentar precios? ¿Cuál es el protocolo que deben seguir los nuevos “controladores de precios” una vez descubierto un aumento? ¿Cuáles son los castigos o sanciones aplicables? ¿Se viene una nueva ley contra el agio? ¿Van a encarcelar algún almacenero para tapar sus propios errores como ya sucedió en otros períodos de nuestra historia? Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, ¿se habrán dado cuenta de esto mirando nuestra historia?

Durante el anuncio la presidente dijo, refiriéndose a los pocos empresarios presentes, “los que forman los precios son ustedes” y ahí creo radicó la frase más absurda de la alocución. ¿Quiere decir que el aumento de precios nada tiene que ver con la emisión monetaria del Banco Central, con la falta de confianza, la falta de inversión extranjera directa, con tener cerrado el crédito para el país, con la estrangulación de la oferta y el fogoneo de la demanda, con el cierre de importaciones, la prohibición de girar divisas; nada? ¿Podrán considerarnos tan tontos? Sería prudente tener en claro que no hay nada más contraproducente para el desarrollo de un país que meter miedo en los empresarios. La única manera sustentable de hacer que reinviertan sus ganancias es convenciéndolos de que así ganarán más; entorno amigable, reglas claras, seguridad jurídica, exactamente lo contrario a lo que este gobierno propone.

Aprovechando que no soy economista quiero también apelar al sentido común para poder comprender esta nueva muestra de insensatez. Alguien en su sano juicio puede creer que en Argentina, Venezuela o alguno de los pocos países  del mundo que aún cuentan con alta inflación, los empresarios, comerciantes y cuentapropistas tienen algún gen particular que los hace ser más ambiciosos o especulativos que en otros países. Resulta trágico y gracioso a la vez escuchar a un sociólogo con buenos contratos con el gobierno decir que los empresarios nacionales quieren mantener altas tasas de rentabilidad aumentando precios en lugar de incrementar la producción. A continuación sostiene que hubo altas tasas de inversión durante la última década en la Argentina, ¿en qué quedamos?

Las contradicciones en las que incurre el kirchnerismo no son nuevas pero en este punto se potencian: no hay inflación pero lanzan “brigadas” (aclaro para los susceptibles que es una manera figurada de decirlo) para controlar precios; la pobreza tiene, según el INDEC, valores similares a los de Suiza pero se multiplican los planes sociales; somos según la presidente un ejemplo para el mundo pero nadie quiere prestarnos; la inflación es, otra vez según el INDEC, del 10% pero no hay gremio que quiera cerrar paritarias por menos del doble; el dólar no le interesa a nadie según los funcionarios pero nadie puede comprarlos legalmente y proponen un gran blanqueo para que los traigan al país.

Es muy difícil para quienes nos dedicamos a las ciencias sociales dar pronósticos certeros. Bien está hecha la aclaración y defensa mutua que tenemos al afirmar que no es una ciencia exacta. En ese contexto voy a hacer un pronóstico y estoy absolutamente seguro que no voy a equivocarme: este nuevo sistema de control de precios se encamina a formar parte del historial de fracasos que este tipo de políticas acumula en nuestra historia.

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