Haciendo lo que se puede. Clarín

 

Haciendo lo que se puede

Mi primera columna en el diario Clarín (no será la última)

Haciendo lo que se puede. Clarín. 8/11/2018

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No necesitamos más dolor

NO Turkish

Los armenios sufrimos el primer genocidio del siglo XX y nuestra búsqueda de verdad, justicia y reparación no cesará hasta que el estado que lo perpetró reconozca dicho crimen de lesa humanidad. La negación de Turquía (estado sucesor del Imperio Otomano), a diferencia de lo sucedido en Alemania respecto a la Shoá, hacen imposible la recomposición de relaciones diplomáticas entre países vecinos y, fundamentalmente, profundiza una herida abierta.
Veintinueve países ya han reconocido el genocidio pese al fuerte lobby de Turquía y sus aliados para que esto no se produzca. Entre estos países se encuentra la Argentina, que lo hizo además de forma explícita a través de los 3 poderes del estado en distintos momentos históricos, luego de la restauración democrática de 1983.
Existen fuertes rumores acerca de que el Club Atlético River Plate, uno de las instituciones deportivas más importantes del mundo (y cara a los afectos de muchos descendientes de armenios en la Argentina, entre los cuales me encuentro) está en avanzadas tratativas con la aerolínea de bandera del estado, Turkish Airlines, para publicitar en su gloriosa camiseta. Pese al intento de algunos allegados de parte de la dirigencia del club de tratar a dicha compañía tan solo como “una empresa global que opera en casi todos los aeropuertos del mundo”, nadie debe verse engañado ya que no se trata de una aerolínea más sino que es utilizada como avanzada política por parte de un gobierno autoritario como el de Recep Erdogan, el cual no tiene empacho en encarcelar a sus propios ciudadanos sin juicio, que no respeta la libertad de expresión y que persigue, como en aquellos desgraciados años a comienzos del siglo XX, a las minorías que habitan el país. Es tan evidente la vinculación entre la “empresa” y el régimen de Erdogan que a fines de julio del 2016 el presidente turco decidió el despido de más de 300 de sus empleados por estar, supuestamente, vinculados con la movilización armada de julio del 2016.
El actual presidente de River, Rodolfo D’Onofrio, ha mostrado en numerosas oportunidades su fuerte compromiso con la defensa de los derechos humanos. Sin ir más lejos, el 25 de abril del 2016, hizo entrega a la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo Estela de Carlotto de una camiseta de la institución con la leyenda “Memoria, Verdad y Justicia” en apoyo a la tarea que realiza Abuelas en la recuperación de hijos de desaparecidos que fueron apropiados por la última dictadura militar. El presidente del equipo de millonario aprovechó el acto para dejar un fuerte mensaje a la sociedad al afirmar que “estaré siempre apoyando para que se tenga memoria y nunca se olvide”.
Como descendiente de armenios, fervoroso hincha del equipo de Núñez y también socio de la institución, espero que el Club Atlético River Plate siga honrando su camiseta evitando que sea manchada por la compañía insignia de un gobierno autoritario y negacionista, y brego porque la actual conducción se mantenga firme en la defensa de los derechos humanos. Todos los clubes de fútbol profesional necesitan de sponsors para nutrir sus finanzas y sostener las actividades que desarrollan, más aún aquellos que, como River, tienen decenas de disciplinas deportivas y cumplen una función social destacada; pero cuando esos contratos se firman a costa de los propios valores menoscaban el buen nombre y honor que han sabido recuperar con tanto esfuerzo dirigencial (River volvió a ser River, en todos los aspectos). Por eso, con la admiración que siento por una gestión que ha sacado del pozo a esta gran institución, les pido a sus dirigentes, y principalmente a su presidente, que no nos inflija este dolor, que además sería mucho más difícil de asimilar por venir de parte de un club al que muchos de nosotros llevamos en el corazón.

Socio del C.A.R.P. Nro.: 2 152.676-7

 

¿Es Argentina realmente tan rica en recursos naturales?

Recursos naturales

Los mitos en materia económica y las ideas instaladas a fuerza de repetición o bien porque han sido ciertas en algún período de nuestra historia dificultan el análisis de la situación real y hacen difusa la visión hacia el futuro.

Naturaleza y valor económico: qué países tienen más recursos. La Nación

El presente nos propone, en términos generales, reforzar nuestras instituciones republicanas y las que hacen a la economía, la educación y la cultura como única forma eficaz de construir bases sólidas para un desarrollo sustentable. Hoy más que nunca, no nos podemos encomendar a un “recurso salvador”, como podría ser el de Vaca Muerta. Debemos tener plena conciencia de que Messi hay uno sólo, juega al fútbol y es el único que puede, desde su maravillosa zurda y su descomunal inteligencia aplicada a su deporte, disimular los horrores de las instituciones que rigen el fútbol argentino; para el resto de las “cosas” (usando aquella famosa  exhortación de Ortega y Gasset), debemos trabajar en el adecuado fortalecimiento de nuestras instituciones.

 

Bajarnos de lo épico

Scola

Estas maravillosas respuestas que dio Luis Scola en una entrevista reciente en el suplemento deportivo del diario La Nación son un claro ejemplo de lo que no solemos ser como argentinos. La búsqueda de lo épico, lo refundacional, lo grandilocuente y lo superlativo nos alejan de lo simple, lo real, lo sincero y el deporte suele ser una muestra fenomenal de eso. Que los futbolistas no cantan el himno, que no lo sienten y que por eso pierden (finales), que deberían hacer como los jugadores de rugby de Los Pumas (cantan fuerte, abrazados, poniéndose la mano en el corazón aunque después pierdan casi siempre) y demás sandeces a las que estamos acostumbrados nos alejan de reflexiones mucho más simples y verdaderas como las de Scola.

El negocio de vender pasaportes venezolanos. El País

La estampida propia de un régimen que se desintegra a fuerza de socialismo y donde los únicos “negocios” que funcionan son los espurios y en manos de funcionarios o amigos del gobierno. El ciudadano, como siempre, pierde como en la guerra, situación en la que, por datos de su propia realidad, pareciera estar sumergido el país caribeño.

Pasaporte Venezolano

La mafia detrás de la diáspora venezolana